
De vez en cuando me salgo del tema extrictamente energético para hablar de otras cosas que afectan a la Naturaleza, el Entorno (entendido como Ecosistema) y el mundo de la Ciencia.
La implantación de las energías renovables pasa por una continua investigación y desarrollo que permitan metodologías eficientes de aprovechamiento de la energía. Estas actividades de investigación se enmarcan dentro de los planes nacionales que organiza el Estado, al menos en España donde la investigación privada se reduce en la práctica a las empresas farmacéuticas o médicas.
Con el artículo de hoy quiero intentar animar a las pequeñas empresas a que inviertan en investigación y desarrollo, y si es en el sector de las energías renovables estupendo, por varios motivos:
El problema es que existe un desconocimiento completo en materia de ayudas y desgravaciones por inversión en I+D. Yo mismo hasta ahora no he despertado de este absoluto desconocimiento y eso a pesar de que me muevo por círculos de información en los que se supone que tengo más a mano estar al tanto.
La innovación energética de la que se habla estos días (no es española) trata de una célula solar que utiliza la energía del sol para producir hidrógeno de forma directa copiando el proceso natural que se produce en la fotosíntesis.