En los últimos meses la cadena de hipermercados Carrefour ha estado haciendo publicidad de su gestión de compra de productos frescos: productos locales y a pequeños productores. El mensaje es triple, por un lado la calidad de los productos, por otro la sostenibilidad de la producción, y en tercer lugar el apoyo a los pequeños productores.
Aunque la asociación de pequeño productor y sostenibilidad de los procesos de producción puede ser muy relativa, la realidad es que la pequeña producción suele ser más cuidadosa tanto con el producto como con el medio ambiente.
Esta característica de la cadena de suministro tiene además un importante potenciador en la nueva estructura de sus hipermercados que está denominando “Planet”, y que disponen los productos de forma diferente, más cercana al cliente, de forma más atractiva, lo que refuerza la imagen de calidad de los productos a la venta.
Por otro lado, está introduciendo productos de producción ecológica como la leche con marca propia, algo que ya hacían otras cadenas como El Corte Inglés, contribuyendo a la imagen de toda la campaña.
Más allá de las marcas vemos cómo en esta estrategia que implica a toda la cadena de suministro hasta la venta al cliente está presente el cuidado al medioambiente y favorece que el consumidor se incline por productos más sostenibles sin que el precio sea un freno. De hecho el precio no es un factor que destaque por desviarse de la media.
Estoy seguro además que muchos de esos pequeños productores podrían, sin apenas cambiar sus hábitos, convertirse en productores ecológicos (algo que ya ha ocurrido).
Todo esto repercute en la capacidad de venta online de productos frescos en los sitios web que utilizan la calidad y la cercanía del productor como elementos diferenciadores respecto a los supermercados tradicionales. En este caso el mundo off-line ha hecho suyos los argumentos de marketing del mundo online lo que augura a mi parecer una dura batalla por captar y convencer al consumidor.
Mi único miedo es que ante la igualdad de argumentos, el precio vuelva a ser el factor determinante de inclinar la balanza, con lo que se podría perder parte del valor alcanzado en la sostebilidad y calidad de la producción en la venta de productos frescos, pero para eso aún falta tiempo.