
Entre calculadoras de la huella de carbono y decrecimientos he ido dando botes de web en web. Al final me he parado en una que hace una serie de recomendaciones para alimentarnos produciendo una menor huella de carbono.
Aquí están las recomendaciones y mi opinión al respecto:

Sus ideólogos los llaman bio-geoingeniería y consiste en enfriar grandes zonas de la Tierra gracias a la plantación de especies agrícolas que reflejen más el sol. Según estos investigadores de la Universidad de Bristol en Reino Unido, la temperatura se podría bajar en verano 2º Farenheit en zonas como el centro de América del Norte y en determinadas aéreas de Europa y Asia.
El remedio sólo se notaría en el hemisferio norte que es donde más agricultura hay, y se basaría sobre todo en la sustitución de especies de cereal como el trigo y el maiz, por variedades que de forma natural reflejen más la luz del sol. Continuar leyendo »

La agricultura ecológica es una alternativa a las formas de cultivo actuales, pero no siempre es fácil implantarla. Y sin llegar a sistemas de agricultura ecológica 100%, hay muchas cosas que se pueden hacer por mejorar la calidad de los alimentos que producimos.

Y el hambre continúa siendo un problema. El cambio climático ha debido favorecer a la región del Sahel porque ha llovido más y en consecuencia las cosechas son mejores.
¿Ahora a quién echamos la culpa? Ya no se la podemos echar a los biocombustibles, y tampoco al cambio climático, al menos esta temporada y en esa zona del mundo, pero el hambre sigue casi invariable.
Indigno. Por un mundo más justo, menos mentiras ecológicas.

Me he puesto a buscar herramientas para la agricultura ecológica, sí, aperos y máquinas específicas. En teoría no debería ser necesario ningún tipo de instrumental distinto de la agricultura convencional, salvo tal vez un sistema para eliminar las malas hierbas que se empeñen en salir al no utilizar herbicidas químicos.
Pero me he encontrado con una tienda on-line que vende herramientas para la agricultura ecológica fabricadas en acero inoxidable. Lo más sorprendente es que lo que venden son cortantes, arados, horcas, rodillos, todo para uso manual, como el que cultiva un terreno para el autoempleo y poco más.

La agricultura sin labranza también es llamada agricultura de conservación, porque al no arar el suelo se conservan en él los restos de la cosecha anterior y se consigue mantener la calidad del suelo ya que se evita la erosión.
Para no simplificar tanto la agricultura sin labranza, veamos qué consecuencias tiene, positivas:
Consecuencias negativas:

Que tengamos un huerto en casa no implica que sea de agricultura ecológica, pero ya que nos ponemos, pues qué mejor que no usar abonos químicos para nuestro pequeño cultivo.
Tener un huerto en casa no es ninguna locura, hay muchos libros que ilustran sobre el tema que cada vez los veo más destacados en las librerías, y en realidad cualquiera con una pequeña terraza en casa puede tener un mini-huerto. Y sin terraza se hace un poco más complicado, pero todos tenemos plantas en casa, y podríamos sustituírlas por cultivos.
El objetivo es tener un entretenimiento que además nos aporte algunas verduras sabrosas. Y tal vez del mini huerto casero algún día lleguemos a ver huertos en las azoteas de los edificios. Es una cuestión de oferta-demanda. Construyen edificios de lujo en las ciudades con piscina en la azotea, porque es un reclamo para el comprador. Pero si se pusieran de moda los cultivos caseros en las terrazas, tal vez en vez de piscina, o además, los promotores harían un hueco para un huerto urbano en los edificios como reclamo para el comprador.
Pondré dos ejemplos de actualidad de empresas que producen o fabrican bajo criterios convencionales, y que han incluído en su catálogo productos ecológicos con toda las consecuencias.
Puede ser moda, puede ser aprovechar la mejora en la imagen, puede ser aprovechar una demanda latente, ahorro de costes… lo que queráis, evidentemente son empresas y su objetivo es ganar dinero, y cuanto más ecológica sea su producción pues mucho mejor.
Los ejemplos que quiero comentar son el vino y los bolígrafos. Dos productos completamente distintos pero una buena forma de ilustrar que hay cabida para todos en la sección de productos ecológicos.