
Voy a intentar ordenar mis ideas e ir por partes, porque llevo desde el sábado pasado queriendo escribir sobre las crisis alimentarias que vendrán cuando desde el fin de semana nos han bombardeado con el precio y la escasez de arroz a nivel mundial.
Lo primero que me encuentro al documentarme sobre el tema es que para muchos esto era previsible, y de que el precio del arroz no ha subido de un día para otro sino que lleva subiendo varios meses.
¿Quién está sufriendo el alza del precio del arroz a nivel mundial? Centroamérica y Amércia del Sur, y Asia. En España, que somos muy paletos, hoy los supermercados se han quedado sin arroz. Para mí es inaudito, y no me quiero ni imaginar lo que ocurrirá cuando tengamos una crisis alimentaria de verdad que afecte a Europa. Por cierto, que España es el segundo productor de arroz del mundo (eso dicen, aunque me parece mucho, ¿tal vez sea sólo el segundo exportador?)
Lo que sí parece claro es que España produce arroz en grandes cantidades y que sobra para el consumo interno, y por tanto se exporta una gran cantidad. Entonces, si exportamos tanto arroz y en España no es apreciable la sustitución del cultivo de arroz por el de cereales para la producción de biocombutibles, ¿por qué la culpa del aumento del arroz se la llevan los biocombustubles? Es cierto que en América (continente) esto ha afectado a la producción de arroz, pero las cifras no cuadran:
Según datos de la FAO (Fondo de la ONU para la Agricultura y la Alimentación), en el último año el precio de los cereales, liderados por el trigo, ha aumentado un 130%; el del arroz un 74%, el de la soja un 87% y el del maíz un 53%
Estos aumentos de precio es imposible que se deban a los biocombustibles, como mucho han afectado, y a pasar de la globalización, no en todo el mundo por igual.
Otra frase para pensar:
Los biocombustibles, la especulación financiera y la “aberrante” política del Fondo Monetario Internacional (FMI) son las principales causas del aumento de precios de los alimentos, denunció hoy el Relator de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler, quien consideró que la crisis ya es una “auténtica tragedia”. [Fuente: Admundo.]
Curioso que de las 3 causas del aumento de los precios de los alimentos, además de la que no menciona que es el bajo rendimiento de las cosechas mundiales en la última campaña (y diría yo también que el aumento del consumo mundial de alimentos en general), la causa (casi la única) principal que se menciona en los medios españoles son los biocombustibles. Coincido con la Jean Ziegler en que es una tragedia, y para el primer mundo que no nos afecta, es una falta de ética desinformar de esta manera.
Y repito, no nos afecta al llamado “primer mundo”: el precio subirá, el IPC subirá, tendremos más problemas para llegar a fin de mes, pero no nos morimos de hambre, no seamos hipócritas.
Por cierto, el motivo de mi interés en hablar de este tema no han sido estas noticias, sino una charla que tuve con un futuro ingeniero agrónomo al que le atrae la mejora de las especies de cultivo, y le dije: “Eso, eso, que va a hacer mucha falta producir más con la misma tierra y los mismos recursos para darnos de comer a todos”.

Europa esta semana se empieza a replantear las subvenciones a los cultivos energéticos para la fabricación de biocombustibles. Hay dos motivos que no sabría decir cuál es más cierto que el otro: uno es que los biocombustibles procedentes de cultivos energéticos no mejoran en muchos casos en cuanto emisiones de CO2, que es el baremo medioambiental que se utiliza. Y dos, que se han demostrado poco eficaces a la contribución de la fabricación de biocombustibles porque los cultivos equivalentes para consumo e industrias se han pagado más caros, y se importa biocombustible de América, que aún sale más barato. En realidad hay motivo económico más oculto, y es que como los países miembros de la Unión Europea se han comprometido al uso de los biocombustibles, para qué subvencionarlos si los van a utilizar de todas formas, ya sea de origen de cultivos energéticos o no.
Además ahora está entrando con fuerza la oleada (otra vez) de que los biocombustibles son malos porque provocan el encarecimiento de los precios de los alimentos. Yo insito, salvo casos concretos con el maiz en México y poco más, el encarecimiento de los alimentos por los biocombustibles es mentira. Algunos siguen insistiendo. Sólamente recuerdo que unos de los cultivos reconvertidos de la alimentación al bioetanol en Europa es el de la remolacha azucarera, cultivo que tenía 2 opciones: desaparecer o utilizarse para etanol.
Las materias primas para la fabricación de biocombustibles son muy diversas, y para no velver a poner el mismo enlace interno siempre, hoy sólo me voy a referir justo a la entrada anterior donde se expone la fabricación de bioetanol a partir de restos de cítricos y de residuos sólidos urbanos (nuestra basura). A esto le podemos añadir otros proyectos que buscan alternativas, como producir bioetanol a partir del suero de queso.
Y a partir de cultivos parece que hay especies de hierba altamente energéticas (switchgrass en inglés) para fabricar biocombustibles, de lo que ya hablamos en Biocarburante. Vuelvo sobre este tema porque los autores de aquél estudio han presentado ahora una valoración económica y parece que el etanol podría salir a 60 centavos de dólar estadounidense por galón (más de 3 litros y medio). Recordemos que 1 dólar por galón (15-20 céntimos de euro el litro) es el objetivo de una acuerdo entre General Motors y una compañía fabricante.
En China lo tienen claro, y van a fabricar etanol a partir de mandioca.
Casi se me escapa esta noticia que he leído en un gran medio sobre las medidas de la Unión Europea para frenar el alza de los precios del cereal, que se utiliza tanto en consumo como para la producción de biocombustibles:
Los que acusan a los biocombustibles, que miren mejor a la Unión Europea después de asimilar las explicaciones que ya comenté sobre el precio de los cereales que nada tiene que ver con los cultivos energéticos para la producción de biocombustibles.
Fuente: ABC. (Sin enlace que no dejan..)
“[...] ni a los agricultores les salen las cuentas sobre el cereal energético ni la biomasa es rentable”, así lo ha afirmado el el jefe de servicio de Energía del Gobierno de Aragón, y no me sorprende. Yo matizaría diciendo que no es rentable hoy con las subidas de precios del cereal para consumo industrial y humano, pero hace un par de años sí podía serlo.
Lo que está claro es que el modelo de cultivo energético no se sostiene de cualquier manera. Y creo que eso es bueno, mejor que se regule solo el mercado y que se dedique al cultivo energético las especias, los terrenos y las cosechas que merezcan la pena para no perjudicar los otros usos de los campos y los cultivos.
Y otro matiz para los periodistas: la biomasa no es sólo los cultivos.
Fuente: Elperiodicodearagon.
Los agricultores no quieren cultivar para el biodiésel, eso ya lo comentamos en Biocarburante.com, aunque algunos lo achacan a que el precio del mismo cereal para alimentación está disparado por culpa precisamente de venderlo para biodiésel. Absurda afirmación por la cual, si dejan de cultivar para biodiésel los precios bajarían y no ganarían más. Tranquilos que no van a bajar mucho los precios del cereal para alimentación.
El caso es que los productores de girasol que acordaron vender su producción para fabricar biodiésel cobran 25 céntimos menos por kilo menos que los que lo venden para alimentación. Lo curioso es que el precio les pareció bueno cuando hicieron el acuerdo y ahora no, claro que no esperaban que subiera tanto el precio para consumo alimenticio, pero si éste hubiera caído seguro que no se quejaban.
Pero nadie está de acuerdo, o depende del cereal en cuestión, o depende de la región del mundo en la que se hable.
Mi opinión: el precio del cereal para alimentación ha subido por el aumento de la demanda mundial de cereal para la alimentación (China existe y tiene un hambre de cereal, petróleo, acero… insaciable) salvo excepciones puntuales debidas a la producción de biocombustibles.