
En varias ocasiones he planteado mi contrariedad a padecer o bien a no disponer de las comodidades y avances tecnológicos por evitar el cambio climático. No estoy de acuerdo con limitar la confortabilidad o los avances técnicos o tecnológicos por limitar nuestras emisiones de CO2 o evitar cualquier cosa de las que se supone que afectan al cambio climático.
Como en todo en la vida para mí, el fin no justifica los medios, y el fin bueno de evitar el cambio climático no justifica que dejemos de usar energía. Debemos usar energía no contaminante porque se puede. Si no se pudiera tendríamos que hablar de otras soluciones que tal vez sí pasaran por limitar el consumo energético en general, pero pudiendo desarrollar energía limpia, no veo razones para justificar una disminución del consumo de energía sin más.
Eficiencia energética y ahorro energético:
Investigadores del Department of Electrical Engineering and Computer Science, Massachusetts Institute of Technology han desarrollado unas ventanas que captan la energía solar y la concentran en una esquina del cristal para producir electricidad.
La eficiencia energética del sistema es de un 6,8%. Algunos lo presentan como una revolución en el sector de la energía solar, ¿pero realmente merece la pena el paso a producción de algo así? Me parece muy interesante la línea de investigación del aprovechamiento solar a bajo coste, y en este sentido me parece muy bien el estudio.

Cada vez estamos más mentalizados para contribuir con los procesos de reciclaje de basuras en el punto del proceso en el que nosotros intervenimos, que es el de la separación de los residuos en origen, para poder reciclarlos.
Pero la mayoría desconocemos en qué consisten los procesos de reciclado, ya sea vidrio, plásticos y envases, papel, etc.
En el proceso de reciclado de plásticos, lo primero que hay que hacer es lavarlos para eliminar las tintas y los etiquetados (lo que incluye el pegamento de las etiquetas). En este proceso se emplea mucho agua, y el agua no siempre está disponible para estos menesteres.

Un buen ejemplo de la evolución en la producción de biocombustibles como el etanol, los tenemos en Brasil, uno de los primeros productores del mundo desde hace años, y en España, uno de los mayores productores de Europa aunque muchísimo menor que Brasil.
El gobierno brasileño ha sancionado a 24 productores de etanol por destruir un habitat protegido. Se han tomado en serio la producción de etanol sostenible y parece que lo están cumpliendo. Me parecen muchas infracciones por otras tantas empresas, como si hubiera un pequeño descontrol, pero la verdad es que la medida es ejemplar y muestra las intenciones de producción sotenible del etanol en ese país.
A los empresarios del etanol en Brasil, parece que el territorio se les queda pequeño y van a montar varias fábricas en Paraguay.

La primera clave de la energía es aprovechar las renovables (solar y eólica), y la segunda el conseguir almacenar la energía que producimos para utilizarla cuando la necesitemos, y esto es aún más difícil.
Un sistema de almacenamiento energético es el de almacenamiento subterránea en aire comprimido que ya comenté anteriormente. A gran escala hay pocas alternativas pero se trabaja en ellas como una entidad británica que apuesta por desarrollar las tecnologías de almacenamiento energético en red.
Podemos usar baterías o sistemas similares con un coste económico muy alto, pero que podrían servir para mitigar los picos de consumo durante breves espacios de tiempo, y evitar sobrecargas de red. Es para este tipo de aplicaciones en las que se utiliza actualmente el almacenamiento de energía.
En resumen disponemos de tres tecnologías para el almacenamiento de energía:
Imagen de vrbpower.com

En España la empresa Biofuel Systems lidera los ensayos de cultivo de algas para obtener biomasa con la que fabricar biocombustibles. De Europa no tengo ahora mismo en la cabeza ninguna empresa salvo una filial de otra estadounidense, Global Green Solutions.
En EEUU están organizados, tal vez porque son muchos más y hay más mercado, el caso es que existe una asociación en torno al cultivo de algas para la obtención de biomasa para biocombustibles. Esta unión está liderada por el fabricante de aviones Boeing.
Me ha llamado la atención una empresa de Israel, Seambiotic, que se ha unido a otra estadounidense para la fabricación de biodiésel y bioetanol a partir de algas. Hasta ahora todas las informaciones de biocombustibles relacionadas con algas iban por el lado del biodiésel, pero esta empresa espera producir también etanol y productos químicos.
Espero impaciente las peleas del mercado de estas empresas fabricantes de biocombustibles a partir de algas, ¿se impondrá alguna por disponer de una mejor tecnología o convivirán todas cada una con su porción del pastel? ¿Llegará un momento en que existan un mercado físico de CO2 para alimentar estas algas?

El reto del Reino Unido como del resto de los países auropeos es conseguir el 15% de la energía de fuentes renovables para el 2020. Un artículo en TheGuardian, habitualmente crítico con las políticas y los objetivos de energías renovables del país me ha sorprendido por su apuesta ilusionante por lograr las metas previstas.
Según el artículo de uno de los editores del periódico británico los medios para conseguirlo son: