
Normalmente me gusta tratar un único tema por entrada para sacarle todo su jugo, pero hoy me he encontrado con varias cosas para comentar y cada una de ellas me haría repetirme un poco con un post dedicado, así que hago una revista de prensa al final del día.

Ayer (por la hora a la que publico esta entrada) se celebró el Día de La Tierra. ¿Alguien adivina el tema por tercer año consecutivo?: el cambio climático. Bueno, a decir verdad este año han añadido el CO2 en la cuestión.
¿No había otro tema? Si el Día de La Tierra sólo sirve para recordarnos el cambio climático deberían cambiarle el nombre, o mejor quitarlo.
En Barcelona siguiendo la iniciativa de Greenpeace se lo han tomado de una forma más alternativa y han montado una manifestación contra los alimentos transgénicos. Y esto no es casualidad, la postura de Greenpeace sobre el cambio climático tiene sus matices respecto de la tónica general, su máximo responsable guía a la organización ecologista diciendo que el cambio climático es un problema a largo plazo y que con el 0,5 del PIB mundial dedicado a inversión para la investigación para frenar el cambio climático sería mucho más efectivo y barato que las propuestas, desordenadas (esto lo digo yo), de los organismos internacionales.
Así que al final como no han hecho nada distinto de todos los días se acabó mi entrada.
Para el que quiera saber un poco sobre la historia del Día de La Tierra, dejo este enlace de Ecosofia (que es plagiado con descaro por otros sitios web).

La microgeneración de energía me atrae, aunque el que sea a base de gas natural ya no lo tengo tan claro. Ahora bien, en caso de apagón o escasez de suministro (ninguna de las dos cosas debería ocurrir nunca), tendremos una alternativa altamente fiable.
Si saber nada lanzo las siguientes preguntas que luego intentaré responder: ¿merece la pena el coste de este sistema para tenerlo de respaldo? ¿y si lo usamos de forma habitual la eficiencia es razonable? De todas formas me parece bueno la investigación y el desarrollo por este camino porque sin duda habrá muchos casos en los que sea o llegará a ser rentable, útil y necesario.
En la pasada edición de Genera 2008 se presentaron dos proyectos de microgeneración a base de gas natural. Por un lado el IDAE y por otro una empresa privada, Pigmaly.
IDAE presentó un proyecto de microgeneración para el abastecimiento de agua calietne sanitaria (ACS) y calefacción para un bloque de viviendas en Colmenar Viejo (Madrid, España). Se supone que este proyecto está fundamentado en el objetivo de aumentar la cogeneración para el 2012 y en la reducción de emisiones. Esto último no lo tengo muy claro aunque dicen que con 355 MW/h al año con las microturbinas y con los micromotores de 96MW/h año se ahorran en total 47 toneladas de CO2 en emisiones.
Por su parte la empresa Pigmaly ofrece la microturbina de cogeneración (gas natural) más pequeña del mercado para fines de complemento de producción de ACS. El ahorro está en torno a un 17% de energía y de emisiones.

Quería haber hablado con detalle del llamado Arca de Noé moderno, el semillero de Svalbard (Noruega) que se ha inaugurado ya, y que pretende ser un lugar para la conservación de hasta 4,5 millones de semillas de especies vegetales del mundo entero con el objetivo de que no se pierdan en caso de desastre o catástrofe global.
En realidad el objetivo es protegerse ante algo parecido a un apocalipsis, ya que existen otros semilleros en el mundo, pero ninguno con la misma capacidad, seguridad ante destrucción (200 años de conservación sin energía gracias al frío de la zona) y consenso internacional. El caso es que como numerosos medios digitales se han hecho echo de la noticia y yo me he retrasado en escribir, no voy a añadir nada más. El que dese más información le invito a visitar la entrada de Ecomicrosiervos que es bastante completa (y página de la noticia en la web oficial, en inglés).
El director del proyecto del semillero ha dicho que se trata de un “plan B“. ¿Y tenemos plan B para el suministro de energía a nivel mundial? La respuesta es evidente: no. Ni siquiera tenemos un plan A para el suminsitro de energía en verano, salvo que a plan se le llame cruzar los dedos para que no se queme ninguna subestación. Y lamentablemente hemos comprobado que no es un problema sólo del verano donde aumenta el consumo eléctrico por el aire acondicionado. Y no es un problema de España, también en EEUU (Florida, California…) y seguro que en muchos otros países lo tienen y en otros lo tendrán según vayan aumentando su nivel de vida.
Resulta chocante que siendo la energía algo imprescindible hoy y teniendo escasez aún no se haya resuelto el problema (parecido al tema del agua), pero ante un problema hipotético, de futuro y completamente catastrofista (pérdida de especies vegetales) ya tengamos solución.
Cualquiera me podría decir que no es lo mismo, que el tema de la energía no es tan sencillo. En EEUU tiene problemas a menudo de falta de producción, y en España sobre todo de infraestructuras de distribución, así que los problemas pueden ser muy diferentes. Pero admitiendo que el problema es complejo, tampoco es nuevo, y si no estamos en mejor situación es porque los gobiernos no ponen los medios, las empresas no invierten lo suficiente (en España se pelean por ver quién palma primero y tiene que poner la pasta), y los ciudanos son muy poco conscientes de lo que cuestan algunas cosas como la electricidad, y no me refiero a lo que se paga por ella en la factura.

De vez en cuando me salgo del tema extrictamente energético para hablar de otras cosas que afectan a la Naturaleza, el Entorno (entendido como Ecosistema) y el mundo de la Ciencia.
La implantación de las energías renovables pasa por una continua investigación y desarrollo que permitan metodologías eficientes de aprovechamiento de la energía. Estas actividades de investigación se enmarcan dentro de los planes nacionales que organiza el Estado, al menos en España donde la investigación privada se reduce en la práctica a las empresas farmacéuticas o médicas.
Con el artículo de hoy quiero intentar animar a las pequeñas empresas a que inviertan en investigación y desarrollo, y si es en el sector de las energías renovables estupendo, por varios motivos:
El problema es que existe un desconocimiento completo en materia de ayudas y desgravaciones por inversión en I+D. Yo mismo hasta ahora no he despertado de este absoluto desconocimiento y eso a pesar de que me muevo por círculos de información en los que se supone que tengo más a mano estar al tanto.
La innovación energética de la que se habla estos días (no es española) trata de una célula solar que utiliza la energía del sol para producir hidrógeno de forma directa copiando el proceso natural que se produce en la fotosíntesis.
Si hace 2 dias comentaba que el gas natural será la segunda fuente de poder en el 2030 según datos de la Agencia Internacional de la Energía, parece que en España para el 2020 la energía eólica superará a la energía producida por el gas natural.
Evidentemente el gas natural lo utilizamos para más cosas que para producir energía, pero resulta muy interesante ver como las proporciones de producción energética pueden variar mucho en unos cuantos años.
Ahora mismo no recuerdo la proporción de energía producida por el viento en España, pero a modo de ejemplo, hace una semana en hora punta fue del 10% a la vez que tuvo lugar un déficit de producción y se debió cortar la luz a 200 empresas (concontratos de interrupción, es decir, que lo permiten en casos extremos a cambio de que les cobren más barata la electricidad).
Quiero comentar este déficit de producción por dos motivos. El primero porque hay quien culpa a la energía eólica cuando no es cierto. Y el segundo porque me produce cierta tranquilidad que con tantos centros de producción eléctrica parados el problema no fue demasiado grave (sin que esté diciendo que cortar la luz a 200 empresas no sea grave). Evidentemente es necesario prever este tipo de incidentes para no tener que cortar la electricidad a nadie, pero creo que se puede aprender de esta situación cómo han coincidido las paradas de las centrales nucleares y de varias térmicas junto conuna baja producción de las hidroeléctricas.
“El Mundo en el año 2030″:
En poco más de 20 años los automóviles funcionarán con combustibles alternativos, se conducirán de manera automática por medio de sistemas de navegación y estarán diseñados para trasportar a robots que serán los encargados de cuidar a una población que alcanzará los 130 años de edad.
El tema de las emisiones cero de CO2 me parece razonable, lo de los coches autónomos y vivir hasta los 130 me parece un poco exagerado, pero eso se sale de los temas de Biocarburante.com
Desde luego si usamos hidrógeno no habrá emisiones de CO2, y los pocos motores que sigan funcionando con combustibles derivados del petróleo o biocombustibles tendrán unas emisiones muy bajas.
Nota: El informe ha sido elaborado por un famoso futurólogo, Ray Hammond (no se llamaba así el personaje de “El Mundo Perido”?). Futurologías aparte este señor tiene cosas muy interesantes y no anda desencaminado en lo que cuenta.
Fuente: Autoindustria.
Actualización: continuando con los vaticinios, según la Agencia Internacional de Energía en el año 2030 el gas natural será la segunda fuente de poder en el mundo.