
Bajo el lema “ecologízate” un medio digital me ha hecho pensar en la utilidad y oportunidad de la moda eco- o bio- aplicada al turismo.
Por turismo sostenible entendemos un turismo hacia el medio rural (aunque no tendría por qué), respetuoso con el medio ambiente (porque lo dicen), y para disfrutar de la naturaleza (lo que se ha hecho siempre). Pero ahora está de moda, cada vez más, y cuantas más etiquetas verdes le pongamos para vender el producto turístico mejor.
Así me encuentro leyendo un artículo que presenta en cifras la rentabilidad de utilizar coches eléctricos. Según las cuentas realmente puede llegar a salir rentable, siempre que tengamos en cuenta los costes ecológicos de fabricación y sobre todo los costes ecológicos de la recarga de baterías enchufando el coche a la red eléctrica.
Un beneficio añadido es que al usuario de un coche eléctrico le presupongo una concienciación elevada en el uso sostenible de la energía, y por tanto un uso sostenible de cualquier cosa como el turismo o la alimentación, y de ahí que mezcle ambos temas.
Investigando un poco sobre eco-hoteles o algo similar me encuentro con que hay varias iniciativas internacionales privadas que se han inventado una marca eco o bio de acuerdo a criterios propios de sostenibilidad. Por ejemplo la enseña Bio-Hotels certifica la utilización exclusiva de alimentos orgánicos (voy a necesitar una definición además de una etiqueta para cobrarme más por lo mismo y no necesariamente más respetuoso con el medio). Cuando he visitado el sitio web del primer hotel en España con la certificación Bio-Hotels parecía que toda la gestión del hotel estaba en sintonía con el medio ambiente, pero la certificación sólo incluye la alimentación:confusión para el consumidor.
Otra iniciativa que me he encontrado es la del Instituto de Turismo Responsable que otorga la enseña Biosphere a actividaes turísticas e incluso destinos turísticos. Para mí es otro invento para vender más (y para que los certificadores tengan un negocio), pero me remito a su definición:
[...] además de considerar requisitos de calidad y medio ambiente, incluye a su vez requerimientos de sostenibilidad, como son la responsabilidad social, la conservación de los bienes culturales, la satisfacción de las expectativas de los turistas sobre el destino, el aumento de la calidad de vida de la población de acogida, etc.
No tengo nada en contra de estas iniciativas ni marcas, pero el apellido de bio que incorporan no lo veo reflejado en una determinación de actitudes y metas concretas de respeto objetivo al entorno.
(Imagen de Visitingspain.es)