Un caso elocuente es el del río Huai, considerado como la frontera natural entre la China del Norte y la del Sur. Tiene una longitud de 1.078 kilómetros, y drena una superficie equivalente a la tercera parte de España. [...]registraron niveles de contaminación de 5 o más grados; es decir, un nivel de contaminación que hace desaconsejable el contacto de los seres humanos con el agua y el regadío.
Pues en China, concretamente, con lo superpoblada que está, no conviene nada que no se pueda consumir el agua de los ríos por estar caontaminada. Claro que todo es directamente proporcional: a mayor población, mayor contaminación. En fin mal arreglo tiene esto.
Fuente: El Mundo