
Las compañías aéreas, los aeropuertos y las empresas que fabrican aeronaves han llegado al compromiso de reducir sus emisiones de CO2 en un 50% para el año 2050 y respecto a los niveles de 2005.
De esta forma se aseguran que les dejen en paz y no les intenten penalizar por las altas emisiones de los aviones, y quedarán al margen del comercio de emisiones que podría llevar a las aerolíneas a la ruina ya que hoy por hoy la única forma de no emitir CO2 de un avión es que se quede en tierra.
Con este plazo tan largo, aunque se comprometen a reducir un 1,5% las emisiones anuales durante los próximos años, se aseguran que la eficiencia de la tecnología de los motores, junto con el desarrollo de biocombustibles les de el margen de maniobra suficiente para alcanzar el objetivo. Y si no llegan, ya se verá en 2050.
No me extrañaría que dentro de poco los vuelos aumentaran su duración para disminuir un poco la velocidad y consumir menos combustible, o que cobren un extra por el equipaje para lograr aligerar los aviones y que baje el consumo.
Informa TheGuardian.