La huella ecológica se define como la medida del impacto de nuestra vida en la Naturaleza en cuanto a la capacidad de Ésta de generar los recursos que consumimos y absorber los deshechos que producimos. Se supone que la huella ecológica se mide en hectáreas por persona.
Hay multitud de sesudos estudios y comités que se han dedicado a establecer la forma de medir la huella ecológica, y después de la moda de hace unos años y de proliferación de absurdos cuestionarios que te cuestionan tu propio modelo de vida como si pudieras cambiarlo, desde el advenimiento del cambio climático la única huella que parece importar es la del carbono.
La mala interpretación, medición y vulgarización de algo tan importante como el impacto que ejercemos sobre el medio ambiente, expresado de forma subjetiva y equívoca en la huella ecológica, ha dado paso a la subjetiva, parcial y equívoca huella de carbono.
Ahora ningún aspecto medioambiental parece capaz de ser entendido sin mencionar la huella de carbono o las toneladas de CO2 que se producen o dejan de producirse. Mientras seguimos exterminando la biodiversidad, agotando caladeros de pesca y contaminando el entorno por los siglos de los siglos.
La huella ecológica se desvirtuó mucho por su subjetividad y utilización interesada. Ahora tenemos la huella de carbono mientras dure, y hasta que nos demos cuenta de que es más subjetiva aún y su utilización al menos tan interesada como la otra.
Gracias por su aporte
buena explicacion
qizás no sea una herramienta de lo más acertada, sin embarga, sirve para dimensionar el gran impacto que generamos sobre el medio ambiete, además es una muy buena forma de crear conciencia a las nuevas generaciones, existen grandes campañas educativas en las que se utilizan estos concepto.