
La subasta de marfil estos días por parte de las autoridades africanas de los países de Namibia, Sudáfrica, Zimbabwe y Botswana tiene una lectura doble. Hay quien dice que esto fomenta aún más el furtivismo porque supone una salida al marfil ilegal entremezclado con el marfil legal que se subasta, procedente de animales muertos de forma natural.
Algunos organismos internacionales de cierta reputación (Traffic, organización fundada por WWF y la International Union for the Conservation of Nature, IUCN) dicen que no hay ninguna relación entre los furtivos y el marfil que se subasta, pero muchos no sólo no se lo creen sino que además piensan que de esta forma aumenta la caza furtiva de elefantes.
La verdad es que cuando lo he oído esta mañana me ha parecido buena idea, pensando en que la subasta legal de marfil abastecería el mercado y evitaría que los compradores acudan al mercado negro. Pero a lo mejor eso no sirve de nada, y los compradores del mercado negro siguen ahí.
Pero entonces la subasta de mafil legal ni mejora ni empeora la situación del la caza furtiva de elefantes. Vamos, que no es tan fácil juzgar la situación desde aquí.
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