Por Ignacio de Miguel, el 3 de March de 2008 - 18:11 Hrs

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Está de moda hablar de la huella ecológica, así que antes de que se extienda más el concepto voy a darle mi significado personal. La huella ecológica me recuerda al caudal ecológico que vuelve a la boca de los políticos ahora en campaña electoral.

Sí, estudié en en alguna parte lo que significa caudal ecológico. Siempre me pareció un poco absurdo, y ahora la huella ecológica me lo parece también. Como concepto tiene sentido, desde el punto de vista ecológico no se lo encuentro. ¿Estoy hablando del caudal ecológico o de la huella ecológica? Voy a por los dos.

El concepto de caudal ecológico presupone que la Naturaleza se equivoca al disponer que un determinado río tenga un caudal mayor o menor del que nosotros los omnipotentes humanos hemos determinado como adecuado para el funcionamiento del ecosistema y el equilibrio del río. Si tiene menos, sequía mala. Si tiene más caudal, agua inútil que le podemos quitar. Nosotros determinamos cuáles son los ciclos del caudal de un río, los establecemos de forma anual (porque nos da la gana) y nos damos permiso para quitar todo el agua que “sobra” restante.

Ahora con la huella ecológica hacemos lo mismo. El concepto quiere medir la impronta negativa que dejamos en el entorno por el consumo de energía. Alguien ha determinado que podemos gastar una cantidad determinada de energía por habitante, y si nos pasamos somos malos porque nuestra huella en la Naturaleza es “demasiada”, de nuevo de acuerdo a un nivel que a ese alguien le pareció adecuado: “puedes contaminar hasta aquí, pero no más”. Lo encuentro absurdo por más vueltas que le doy.

No somos nadie para determinar lo que está bien o mal en la Naturaleza, de hecho en la Naturaleza no ocurren cosas bien ni mal, ocurren y punto. Y sobre nuestra huella, no podemo decir hasta aquí nos lo permitirmos y somos buenos y a partir de aquí ya somos malos. El objetivo debe ser llegar a un equilibrio con el entorno para que no entre en un deterioro del que no se pueda recuperar, para que los cambios que provoquemos sean tan suaves o tan bruscos como la posibilidad de revertirlos, por nosotros mismos o por la acción de la propia Naturaleza, acción y reacción a la misma velocidad.

Y tras este alegato naturalista idílico un ejemplo más del día a día de nuestra huella ecológica. Que no me digan que hago mal por comprar una lavadora de eficiencia energética D, si eso es malo que no dejen que las fabriquen. ¿Y si tengo esa lavadora pero no tengo lavaplatos me la puedo quedar?

Hay que fomentar el ahorro energético como modo de vida más beneficioso para todos, es como respetar las nomas de circulación, da igual las multas que pongan, lo que hay que hacer es convencer de que es mejor para todos cumplirlas.

Para todo el que quiera concienciarse sobre la huella ecológica que visite vidasostenible.



Comentarios

Eugenio Manuel el 3 de March de 2008 - 6:42 pm

La verdad es que me has resuelto una duda. Llevaba unos días escuchando esto de la huella ecológica y,con las prisas, nunca me he parado a enterarme de qué es.

Gracias


Ignacio de Miguel el 3 de March de 2008 - 7:06 pm

Espero que no te haya parecido muy dura mi opinión sobre el tema :)


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