[...]un predador de un milímetro de largo que neutraliza a unas pequeñas avispas que han arrasado en los últimos años bosques de eucalipto en el Mediterráneo, África y Oriente Medio.El microorganismo, de nombre Closterocerus, impide dañar los eucaliptos a las dos especies de avispa que crean agallas (excrecencias redondas) en estos árboles: la Leptocybe invasa -en las hojas nuevas- y la Ophelimus Maskelli -en las antiguas-, informa el diario ‘Haaretz’.
La naturaleza encierra misterios difíciles de comprender para nosotros, pero es sabia y para muestra un botón. La protección de los eucaliptos es muy importante para la industria mderera de algunos países, y particularmente para mí , es un arbol precioso.
Fuente: El Mundo