
En alguna ocasión he comentado al hablar de los alimentos biológicos que igual que hay una tendencia bastante considerable en la industria alimentaria de dejar claro que sus productos son sin conservantes, sin colorantes y no tienen más grasas de las necesarias, el final del camino sería que todos los alimentos fueran “casi” biológicos, y que su etiquetado incluyera un índice de impacto medioambiental.
Esta semana he leído gracias a una referencia en Twitter una artículo en un periódico generalista que se emociona con la posibilidad de que los alimentos lleven un etiquetado de huella de carbono. Así que repito y no me cansaré de decir que existe protección medioambiental más allá de la supuesta huella de carbono, que no todo es CO2 y que mientras nos centramos exclusivamente en reducir las emisiones de este gas matamos a la Naturaleza con la otra mano.
Si nos ponemos un poco exagerados, podríamos encontrarnos un producto que es “carbono neutro” (la terminología del concepto ya da mucho que hablar) pero que contamina los suelos y mata la biodiversidad frente a otros que pasa del CO2 como podría ser cualquier producto biológico. ¿Es mejor el que compensa sus emisiones de CO2? Por supuesto que no lo es.
Hay una marca de queso que se promociona indicando que compensa mediante la generación de energía eólica toda la energía que consume contabiliza en términos de CO2. Me pregunto si han tenido en cuenta los gases que expelen las vacas para producir la leche con la que fabrican los quesos o sólo han tenido en cuenta la cantidad de energía que usan en la industria fabricante.
Lo que quiero decir es que la medición energética en términos de CO2 es muy relativa y subjetiva, y que puestos a incluir un etiquetado adicional para calificar el grado de respeto hacia el medio ambiente deberían utilizarse varios parámetros y no sólamente uno.

Gracias a la conversación surgida dentro del grupo de Linkedin Green Social Media, al que os invito a todos, he conocido la campaña Biohabitat de la empresa Imaginarium.
Imaginarium es conocida por ser una marca que vende juguetes infantiles educativos y goza de una buena imagen asociada al compromiso con la educación infantil. Dentro de la denominación “Biohabitat” ofrece una serie de productos (juguetes) relacionados con la generación de energía, reciclaje o complementos para excursiones.
Una de las primeras preguntas que nos hacemos cuando vemos una empresa haciendo marketing o publicidad verde es si realmente es tan verde como la pintan. Con otros mensajes no somos tan críticos, pero parece que el mensaje medioambiental levanta suspicacias y recelos. Me gustaría pensar que es por nuestra gran conciencia medioambiental, pero como ya he comentado otras veces creo que es más teórica que práctica, y realmente esta precaución que tenemos hacia los mensajes verdes de las empresas es porque la empresa en general está asociada a malas actuaciones.
El símbolo de una empresa típicamente se representa por la industria y una construcción fea y echando humo negro. Es un estereotipo de la revolución industrial y la lucha de clases que está completamente desfasada, pero que pervive en el subconsciente colectivo.
No seré yo quien defienda a todas las empresas que transmiten mensajes respetuosos con el medio ambiente, pero por lo menos debemos conceder el beneficio de la duda. Sobre todo porque cada vez más las empresas se dan cuenta de que deben ser realmente verdes si quieren que el mensaje cale entre los usuarios y consumidores y que beneficie a su imagen.
También debemos tener en cuenta, que una empresa tiene el objetivo de ganar dinero, y que por tanto no podemos pensar que hacen las cosas sin unos objetivos de beneficios económicos, pero las cosas se pueden hacer de muchas maneras, y deberíamos premiar a las empresas que haciendo su negocio son más respetuosas con el medio ambiente.
En el caso que me ocupa hoy, de Imaginarium, en lo que se refiere a sus productos no hay duda de que están comprometidos con unos valores educativos sólidos, y en el caso del medio ambiente mi percepción es la misma. Lo que sí es cierto es que echo en falta información sobre el tipo de materiales que se emplean en la fabricación de todos los productos de la línea Biohabitat.
Imaginarium está bastante activo en Facebook aunque no de forma específica para su línea verde. En Twitter no he localizado ninguna cuenta corporativa.
Quiero invitar a todos los Green Social Media Managers, a quienes estén pensando en dedicarse a esto y a los que simplemente les interese el tema del Medio Ambiente en las redes sociales, a que se una al grupo que hemos creado en Linkedin para juntarnos y hablar de todos los temas relativos a la comunicación en redes sociales enfocada a los valores medioambientales.
Las empresas cada vez tienden a ser más respetuosas con el medio, entre otras cosas porque les aporta una mejor imagen de cara al cliente. Es cierto que algunas iniciativas verdes de grandes empresas no son mas que capas de pintura, pero hay otras muchas que son acciones realmente positivas al margen del marketing que las envuelve.
Como profesionales del sector medioambiental y de la comunicación en redes sociales queremos reunir a todos los interesados, desde profesionales de ambos sectores, empresas y consumidores en este grupo para intercambiar opiniones, posturas, compartir iniciativas y mejorar en la comunicación de temas medioambientales en general y en particular de las empresas, aprovechando las redes sociales y ver cómo se integran estos aspectos dentro de las áreas de marketing y de Responsabilidad Social Corporativa (RSC).
Os estaremos esperando en el Grupo Green Social Media.
Las famosas “tres erres” de reducir, reutilizar y reciclar están muy bien y ya nos las sabemos, pero no las aplicamos ni tenemos los mejores medios para aplicarlas. No percibimos un gran beneficio en reducir, reutilizamos cuando nos ahorra dinero, y reciclamos sólo si nos viene bien.
Ahora voy a plantear un escenario (algo ilusorio): ¿y si todo lo que compramos desglosara el precio entre el contenido y el continente? ¿reduciríamos la cantidad de envases para abaratar nuestra compra? Y yendo un poco más allá, ¿y sin los productos envasados indicaran no sólo el precio del envase sino el coste medioambiental del mismo? ¿reduciríamos el consumo de los envases más contaminantes?
Yo creo que sí, que sería algo parecido al consumo de alimentos ecológicos. No reducimos nuestro consumo energético, que no sólo es la electricidad que pagamos en casa o la gasolina que ponemos al coche sino todos los envases que utilizamos, porque no sabemos el coste, no sólo económico, sino ecológico que tienen. Continuar leyendo…

Recientemente se ha publicado un par de encuestas-estudio sobre la percepción de la protección del medio ambiente por parte de los ciudadanos y la consideración que hacen de los mensajes verdes en relación a sus comportamientos de compra. Podemos leer un resumen bastante claro en el blog de la EOI.
Las conclusiones de las encuestas se podrían resumir en las siguientes:
A estas conclusiones yo tengo mi propia reflexión: los mensajes medioambientales gubernamentales y de las empresas no llegan de forma concreta a los ciudadanos y sólo consiguen concienciar de forma genérica.
Esto es un problema importante, porque significa que en la práctica los ciudadanos no protegen demasiado el medio ambiente, y tal como están las cosas es algo que el Mundo no se puede permitir.
Pero yendo al fondo de la cuestión, a por qué el mensaje no llega, sea de las administraciones públicas o de las empresas, el motivo está en un fallo de comunicación, los valores medioambientales se comunican poco, y sobre todo mal.
Creo que los motivos son dos, por un lado no se tangibilizan los valores verdes, y por otro no se predica con el ejemplo. Todos sabemos que un niño no hará ni aprenderá lo que le digamos, sino que hará y aprenderá lo que hagamos. Recuerdo una campaña publicitaria para el fomento de la lectura que se basaba precisamente en este principio.
Por mucho que nos digan, nos cuenten o nos pinten, el ejemplo es fundamental en la comunicación. El Social Media actual sabe que mostrarse natural, personal, cercano, predicando con el ejemplo de la comunicación basada en el compartir es como se logra crear afinidad con el usuario/cliente.
El Green Social Media debe hacer lo mismo, pero si decimos que hay que plantar árboles tendremos que plantarlos, si decimos que debemos reciclar, tendremos que ofrecer los medios para hacerlo (administraciones) o mostrar cómo lo hacemos (empresas), si decimos que nuestra energía es toda renovable, tendremos que enseñarla y enseñar cómo es eso posible para que el ejemplo se extienda. Pero si sólo son mensajes y palabras sin hechos, no conseguiremos que se nos tome en serio, e incluso es posible que se deteriore nuestra imagen.