
Que tengamos un huerto en casa no implica que sea de agricultura ecológica, pero ya que nos ponemos, pues qué mejor que no usar abonos químicos para nuestro pequeño cultivo.
Tener un huerto en casa no es ninguna locura, hay muchos libros que ilustran sobre el tema que cada vez los veo más destacados en las librerías, y en realidad cualquiera con una pequeña terraza en casa puede tener un mini-huerto. Y sin terraza se hace un poco más complicado, pero todos tenemos plantas en casa, y podríamos sustituírlas por cultivos.
El objetivo es tener un entretenimiento que además nos aporte algunas verduras sabrosas. Y tal vez del mini huerto casero algún día lleguemos a ver huertos en las azoteas de los edificios. Es una cuestión de oferta-demanda. Construyen edificios de lujo en las ciudades con piscina en la azotea, porque es un reclamo para el comprador. Pero si se pusieran de moda los cultivos caseros en las terrazas, tal vez en vez de piscina, o además, los promotores harían un hueco para un huerto urbano en los edificios como reclamo para el comprador.
Pondré dos ejemplos de actualidad de empresas que producen o fabrican bajo criterios convencionales, y que han incluído en su catálogo productos ecológicos con toda las consecuencias.
Puede ser moda, puede ser aprovechar la mejora en la imagen, puede ser aprovechar una demanda latente, ahorro de costes… lo que queráis, evidentemente son empresas y su objetivo es ganar dinero, y cuanto más ecológica sea su producción pues mucho mejor.
Los ejemplos que quiero comentar son el vino y los bolígrafos. Dos productos completamente distintos pero una buena forma de ilustrar que hay cabida para todos en la sección de productos ecológicos.

El bioalgodón o algodón biológico proveniente de la agricultura biológica u orgánica se está haciendo un hueco en Europa gracias a los grandes del comercio textil. En concreto, al menos en España, sobresale en este campo la cadena C&A que desde hace 1 año vende prendas fabricadas 100% con algodón bio, al mismo precio que si fueran confeccionadas con algodón convencional.
Una de las cosas buenas del bio algodón es que se produce en las zonas del mundo menos favorecidas, lo que además consigue que puedean desarrollarse.
Quiero señalar varios aspectos del uso del bio-algodón:

Hace unos meses hablé de la agricultura ecológica u orgánica (término más anglosajón) y hoy lo vuelvo a hacer relfexionando sobre el modelo económico que la rige. Acabo de leer una entrevista a un investigador que ha estado ensayando la agricultura orgánica (como se conoce en el entorno anglosajón) y dejaba claro varias cosas:
La Comisión Europea (enlace indicado al final) indica cuáles son las principales características de la agricultura biológica o ecológica:

¿Alguien se imagina que las cuatro torres de Chamartín en Madrid (España) fueran torres verdes, campos de cultivo?
El New York Times ha publicado un artículo intersante sobre la posibilidad de este tipo de construcciones. Recomiendo la galería fotográfica asociada (requiere registro en la web, la mayoría corresponden a Verticalfarm). La idea está llena de inconvenientes reconocido por uno de sus máximos impulsores: precio, aporte de energía, control de fertilización y plagas, trastornos climáticos según la altura del edificio si se mantienen abiertos, etc.
Profundizar en el estudio teórico de este tipo de edificaciones puede llevar a lograr superficies de cultivo urbanas que cubran parte de las necesidades alimentarias de la población. ¿Pagarías por disponer de tu porción de huerto urbano a cambio de unas cuantas verduras que te toquen cuando se haga el reparto de la cosecha? Continuar leyendo »

Los alimentos bio, es decir los provenientes de agricultura y ganadería biológica, convenientemente certificados, cada vez se extienden más en los supermercados. La agricultura biológica está regulada por distintas normativas que controlan que efectivamente se han seguido unos criterios naturales determinados en todo el proceso productivo.
¿Son mejores? Habría que preguntar de forma más concreta, ¿son más saludables?, ¿son más naturales?, ¿son más respetuosos con el medio ambiente? ¿son más caros porque cuesta más producirlos? No corramos a contestar rotundamente que sí a todo, voy a intentar exponer el tema desde el lado de quien piensa que es mejor pero tiene dudas sobre algunos aspectos.
Actualmente en España la agricultura biológica está regulada por el Real Decreto 1852/1993 basado en el Reglamento CEE 2092/91. También hay una Comisión Reguladora de Agricultura Ecológica y las Comnidades Autónomas tienen ciertas competencias en este sector. La Comunidad Europea ha introducido posteirormente algunos elementos más regulatorios. Existen los Consejos o Comités de Agricultura Ecológica territoriales que se encargan del control y certificación de que realmente se cumplen todas las condiciones para considerarse agricultura biológica.
Cuento este rollo para que quede claro que es algo que se toma en serio como producción certificada, y no sólo una marca de mercadotecnia.
Siguiendo las características de la agricultura biológica, los beneficios que se le atribuyen son los siguientes:

Esta vez al hablar de agricultura energética no me refiero estrictamente a cultivos energéticos, sino a la idea del aprovechamiento energético de la actividad agrícola tradicional incluyendo cultivos energéticos, pero mas que como sistema productivo único como complemento a la actividad agrícola destinada a la alimentación. Suena un poco extraño esto pero me refiero a que en los sitemas de producción de la agricultura se pueden contemplar medidas que contribuyan al aprovechamiento energético del campo:
Como artículo inspirador de este tema podeis leer esta referencia enlazada.
A estas reflexiones se une el concepto de agricultura ecológica o biológica. Pero eliminando toda traza de ecologismos hippies, idealistas y protectores del medio ambiente a ultranza bajo cualquier medio. Me refiero a una agricultura (y ganadería) ecológica desde un punto de vista rigurosamente científico y productivo, que beneficia el medio, protege los suelos, produce alimentos más naturales, es más productivo, de costes razonables y en la medida de lo posible extensible (no sólo para pequeños productores).
En esta línea creo que se sitúa este master de la Universidad de Barcelona que me encantaría cursar.
Como ejemplo simple de agricultura ecológica me he topado con un curioso artículo (en inglés) sobre el control de plagas en el cultivo de melocotones. Se trata de un caso puntual de un particular que tenía un melocotonero, observado y confirmado, de cómo los medios naturales pueden servir para el control de plagas, en este caso de un insecto que devora los melocotoneros. Resumo el caso: el observador no conseguía que su melocotonero produjera de forma adecuada por culpa de una plaga que devora al árbol en contraste con un gran melocotonero que frecuentaba en su infancia. La diferencia es que el melocotonero que sí producía convivía con un gallinero. La clave está en que las gallinas se comen las larvas del insecto que devora al melocotonero, por lo que actúan como control de plagas totalmente natural. Me ha gustado mucho la frase final del artíuclo: “No hagas nada que puedas hacer de forma natural”, o como me gusta traducirlo a mí, algo menos literal pero recogiendo con mayor intensidad la intención de la frase “no hagas nada que la Naturaleza pueda hacer por ti“.
A todo esto he descubierto Agroterra, un lugar para la compraventa de productos agrarios, muy interesante.
Imagen de Agroecologia.net