Por Ignacio de Miguel, el 8 de May de 2008 - 12:29 Hrs

caña-azucar-etanol-biocarburante

Los biocombustibles están siendo criminalizados, y lo malo es que se está haciendo de manera indiscriminada y desde el absoluto desconocimiento del sector. Un par de hechos puntuales descontextualizados, un montón de periodistas (de todo el mundo) con ganas de criticar y publicar algo sensacionalista y ya tenemos montado el crimen de los biocombustibles.

Lo primero que me pregunto es: ¿si hay tanta gente que dice lo mismo no será verdad? Pero hay que tener en cuenta que esa gente son periodistas desinformados, y que lo que dice uno por la tele lo repiten todos los demás sin pensar.

Esto me recuerda un camino de hormigas llevando alimento al hormiguero y que es interrumpido por una pisada y las hormigas se vuelven locas, sueltan la comida y se meuven en todas direcciones sin saber a dónde ir. Hay mucha información imprecisa y magnificada, sobre todo por la falta de consideración de todos los datos y ganas de informarse y de informar de verdad.

Leo lo mismo de EEUU, México, Argentina, India, España… nadie queda a salvo, todos al mismo saco: “los biocombustibles matan de hambre a los más pobres”, perdón por el siguiente grito: MENTIRA.

Dato a tener en cuenta:

  • sólo el 2% de la superficie cultivable mundial se ha destinado a la producción de biocombustibles: en un mercado globalizado esto no debería ser un problema. Pero el problema surge porque el mercado aún es muy local en determinadas partes del mundo, y además no hay de donde importar ni para exportar

Otra cuestión asociada es que muchos llaman a la ética para ir en contra de EEUU como causante del problema del aumento del precio de los alimentos en otros países. Que yo sepa EEUU lo único que hace es comprar biocombustibles a quien se los provee, si México no debe usar tanto maiz para etanol o no debe exportar maiz a EEUU no creo que sea un problema de EEUU.

Pero no voy a profundizar en esta línea intrincada del comercio internacional, política y subvenciones. La Agencia Internacional de la Energía dice que no es para tanto y que los biocombustibles no son malos en sí mismos como se quiere hacer creer:

Según la IEA, los biocombustibles pueden producirse de una forma más sostenible y, debidamente gestionados, pueden ofrecer apreciables beneficios, tanto a los miembros de la OECD como a países en vías de desarrollo, dado que pueden aumentar la seguridad energética, fomentar el desarrollo económico (especialmente en zonas rurales) y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Vía Energía y sostenibilidad.

Yo insisto una vez más:

  • Brasil, el primer productor de etanol dice que puede producir para comer y para etanol sin problemas
  • El etanol de caña de azúcar no afecta a la alimentación (aunque hay quien dice que en los próximos años habrá escasez de azúcar)
  • Los biocombustibles de materiales lignocelulósicos no afectan a la alimentación y cada vez serán más, por lo que no es necesario cultivar y cultivar para alcanzar los objetivos de uso de biocombustibles
  • Los terrenos agrícolas de Europa y África que ahora no se cultivan se pueden utilizar para biocombustibles o grano para alimentación, en Europa al menos hay un 10% del terreno agrícola disponible y en África imaginaos el beneficio para las comunidades locales productoras
  • Aún hay otras fuentes de biocombutibles en vías de desarrollo como grasas animales, la glicerina…

Por tanto, no niego (otra vez) los problemas de crisis alimentaria puntualmente agravados por los biocombustibles, pero además de ser puntuales, no son la causa directa y eso no debe hacer que se dejen de utilizar.

Imagen de lagranepoca.com (cuando la pueda subir)

Por Ignacio de Miguel, el 21 de April de 2008 - 00:26 Hrs

escalera-plantacion-urbana-biocarburante.jpg

Al hablar de ciudades sostenibles podemos pensar en las edificaciones de cero emisiones, o en las futuras ciudades 100% sostenibles autoabastecidas energéticamente (de momento buenos diseños).

Una gran urbe moderna, una ciudad verde, una comunidad, lo que queramos, incluso a pequeña escala constituye una gran dificultad crearla y más aún convertirla de como sea actualmente en algo sostenible.

Los edificios cero emisiones, los realistas, y no los propagandistas son factibles, pero no para todo, y mucho menos para un edificio viviendas de 10 o 12 plantas. Las placas solares o la biomasa llegan a cubrir el 60% de las necesidades de agua caliente sanitaria de los nuevos edificios, pero pasar de ahí a unos costes razonables (que podamos pagar para vivir) es muy complicado, aparte del consumo energético de cada familia que no hay forma de que sea del tipo “cero emisiones” de momento.

Lo que sí es cierto es que los diseños de los más vanguardistas arquitectos aportan muy buenas ideas sobre las posibilidades de la construcción sostenible y la compatibilización del crecimiento urbano. Porque uno de los problemas asociados al crecimiento urbano no sólo es la sosteniblidad de este crecimiento en términos energéticos, sino también en términos de disponer de alimentos para todos.

En numerosas partes del mundo se están producciendo crisis alimentarias, aquí un interesante vídeo de la BBC al respecto.

La imagen que ilustra esta entrada corresponde con un diseño que intenta solucionar lo que puede ser un problema para el futuro, el precio de los alimentos. Si conseguimos meter en un barrio no sólo a un montón de personas sino también a una parte de los alimentos que necesitan estaremos ganando mucho, y además zonas verdes. Vía Ecofriend.



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