
El grafeno, un nuevo material basado en estructuras de carbón para almacenamiento de energía está siendo desarrollado por investigadores de la Universidad de Texas. Esperan que con este nuevo material la capacidad de almacenamiento de los dispositivos actuales se duplique.
Hasta ahora las pruebas que han realizado con este material ultracapacitador iguala las capacidades de almacenamiento de energía de otros materiales, pero según los modelos de trabajo de los investigadores esperan que se pueda duplicar esta capacidad de almacenamiento.

La primera clave de la energía es aprovechar las renovables (solar y eólica), y la segunda el conseguir almacenar la energía que producimos para utilizarla cuando la necesitemos, y esto es aún más difícil.
Un sistema de almacenamiento energético es el de almacenamiento subterránea en aire comprimido que ya comenté anteriormente. A gran escala hay pocas alternativas pero se trabaja en ellas como una entidad británica que apuesta por desarrollar las tecnologías de almacenamiento energético en red.
Podemos usar baterías o sistemas similares con un coste económico muy alto, pero que podrían servir para mitigar los picos de consumo durante breves espacios de tiempo, y evitar sobrecargas de red. Es para este tipo de aplicaciones en las que se utiliza actualmente el almacenamiento de energía.
En resumen disponemos de tres tecnologías para el almacenamiento de energía:
Imagen de vrbpower.com