Por Ignacio de Miguel, el 21 de July de 2011 - 15:47 Hrs

Una de las luchas más importantes sobre los biocombustibles es si su producción es tan sostenible como promete o todo lo contrario.

En los criterios de sostenibilidad debemos tener en cuenta tanto criterios medioambientales (afectación de terrenos, proceso de producción), como criterios sociales (afectación de recursos alimentarios o de subsistencia de poblaciones pobres).

Hace un año la Unión Europea descartaba imponer criterios de sostenibilidad para la biomasa, pero ahora han aprobado siete protocolos de certificación de sostenibilidad para la producción de biocombustibles, que en principio incluyen un par de ellos aplicables a la biomasa (aunque no los he leído), y el resto son referentes sólo a la producción de biocombustibles líquidos.

Parece que las presiones de las organizaciones que han denunciado situaciones de abuso en nombre de los biocombustibles han dado sus frutos. Aunque me permito buscar otra motivación: la importación de biocombustibles en Europa tiene constreñida la industria de producción local (por local me refiero a la europea).

De esta forma, sólo los biocombustibles certificados sostenibles serán subvencionados y apoyados, lo que abre una nueva etapa para los productores como la española Abengoa que ha conseguido la validación de su propio proceso de certificación de sostenibilidad en la producción de biocombustibles.

Vía Energías Renovables. Página de la Comisión Europea donde encontrar todos los documentos.

Por Ignacio de Miguel, el 3 de March de 2011 - 11:16 Hrs

Ahora que ha pasado la tormenta de hablar de la reducción de la velocidad en autovías y autopistas para ahorrar combustible (sólo se ahorrará un 3%), voy a hacer algunas reflexiones sobre el ahorro energético en el transporte y el uso de biocombustibles en relación a la reducción de la dependencia energética exterior.

Esta semana, la APPA (Asociación de Productores de Energías Renovables) han emitido una nota de prensa con datos interesantes sobre la intención del gobierno de aumentar hasta el 7% el porcentaje de biodiésel que debe llevar el combustible diésel que usamos todos.

En primer lugar me parece una buena medida. Lo sorprendente es que esta cifra de uso de biodiésel ya estaba fijada hace varios años y se redujo al 5’9% actual porque era imposible de cumplir. Ahora deciden volver a subir el porcentaje de mezcla a como estaba previsto anteriormente, ¿qué ha cambiado? La respuesta es que no ha cambiado nada. ¿Cómo es posible entonces que ahora se pueda cumplir ese objetvo de consumo de biodiésel? Y aquí está lo grave de la respuesta: importando el biodiésel.

Vamos a pasar de comprar petróleo a los países árabes a comprar biodiésel a Argentina, Sudáfrica… No me parece mal el cambio, pero la dependencia energética española no se modifica.

En España tenemos fábricas de biodiésel suficientes para abastecer esa demanda y más, pero las tenemos paradas, porque sale más caro producir aquí el biodiésel (en toda Europa en general) que comprarlo fuera. La historia de siempre de la industria. Según APPA las importaciones son desleales porque los aranceles de exportación de los países productores de biodiésel son menores que los aranceles que imponen a otras mercancías. Para mí este es un mal argumento para aducir competencia desleal, ya que considero que si para lo que nos interesa (exportar) estamos en un mercado global, también los estamos para importar.

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Publicado en Opinión | 4 Comentarios


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