
Hace unas semanas se anunció que un equipo de investigadores estaban revisando la clasificación de las plantas y han eliminado del catálogo alrededor de la mitad de las plantas descritas hasta ahora por estar repetidas. En algunos casos una misma especie estaba descrita más de 700 veces con nombres diferentes.
Esto reduce la biodiversidad vegetal terrestre a la mitad. Es importante de cara a unificar la información que se tiene sobre cada especie, de forma que se puedan localizar investigaciones sobre una misma especie pero que ahora se encuentran dispersas, y de esta forma localizar interesantes aplicaciones o profundizar en el estudio de especies con interés medicinal o de cualquier otro tipo.
Por otro lado ayer se publicó en un medio en español (sólo lo he visto en uno) que se ha descubierto un nuevo mamífero carnívoro en la isla de Madagascar gracias al trabajo de la organización Durrell (enlace original en inglés). No es nada sorprendente que en ecosistemas tan cerrados y poco explorados podamos encontrar nuevas especies, incluso de mamíferos. La Naturaleza una vez más nos muestra que sabemos muy poco de ella.
Y precisamente hoy ha publicado un artículo Fogonazos en el que habla de un estudio realizado en Nueva York en el que se ha determinado que por aquella ciudad campan con relativa abundancia al menos 13 especies de hormigas, algunas foráneas. Mucha gente piensa que hemos colonizado los territorios de tal manera que apenas queda vida en ellos, sorprendiéndose de encontrar arañas o saltamontes en el interior de un piso de ciudad. No nos engañemos, estamos rodeados de vida aunque no lo creamos, y tan pronto como dejemos de ejercer presión sobre nuestro entorno, desaparecerá nuestra huella más rápido de lo que podamos imaginar.
Si lo miramos con un poco de perspectiva, veremos que lo único que ha cambiado con todas estas noticias, una vez más, es nuestra percepción de la biodiversidad, pero la Naturaleza permanece como antes, seamos o no conscientes de lo que alberga, y de una forma y otra permanecerá aun cuando la destruyamos tanto que nos matemos a nosotros mismos.

Han publicado en agendaviva.com una serie de artículos sobre si la caza contribuye a la biodiversidad de los ecosistemas. Es interesante leerle la serie completa de artículos, aunque el más certero en mi opinión es el primero de Juan Delibes.
Yo no entiendo de caza, pero he podido ver las principales motivaciones de los que apoyan la caza como actividad protectora de la biodiversidad y los detractores por todo lo contrario.
Lo malo de la mayoría de las argumentaciones opuestas es que cada una se basa en un caso tipo para el cual tienen toda la razón del mundo y toman esos casos como norma general lo que desvirtúa tanto los apoyos como las oposiciones.
Visto desde mi perspectiva externa al fenómeno de la caza, intuyo una serie de cuestiones principales a tener en cuenta, que nos pueden dar respuesta a si la caza es beneficiosa o perjudicial para la biodiversidad:
En definitiva, no debemos aferrarnos a criterios culturales, deportivos o económicos para controlar la caza, sino a criterios exclusivamente medioambientales (aunque luego se ejerza con condicionantes de otro tipo). Y bajo estos criterios, bienvenida sea la caza en todos aquellos entornos y momentos en los que no se perjudica a la Naturaleza y en los que se propicia un equilibrio natural alterado por nosotros previamente.
Me refiero a nuestra intervención en la genética de los seres vivos, casi más en la de las plantas que en el de los animales. El que quiera lo puede llamar manipulación genética aunque este es un concepto distorsionado por los grupos ecologistas y que se utiliza erróneamente como sinónimo de transgénico.
No quiero hoy defender lo transgénico, sino defender a la genética como un conocimiento y como medio importante para la supervivencia de la Naturaleza y por tanto de nosotros mismos.
La manipulación genética se puede utilizar de formas diferentes:
Estoy convencido de que la genética será (y debe ser) una de las principales vías para la selección y creación de especies más eficientes tanto para nuestra supervivencia como para la supervivencia de una biodiversidad necesaria para todos.
Especies que crezcan más fuertes, con una mayor producción, más nutritivas que nos permitan aflojar la presión que ejercemos sobre el medio ambiente para la producción de nuestro alimento. Especies silvestres más resistentes a nuestras agresiones al entorno que perdurarán durante decenios y siglos (las agresiones) aunque frenemos nuestra actividad contaminadora.
En definitiva, la genética puede ser, si las autoridades lo permiten y los miedosos al cambio y la novedad lo permiten, un camino para un mundo mucho mejor.

Lo malo del titular es que ahora tengo que mencionar las mentiras para no quedar yo como un mentiroso. Se trata de una especie de libro editado por la asociación de periodistas de información ambiental (apiaweb.org) llamado “Lo lógico de lo ecológico (50 claves para salvar el planeta)”.
El libro, por llamarlo de alguna manera, está patrocinado (es decir, pagado) por la Fundación Biodiversidad (es decir, con dinero público). En él participan prestigiosos periodistas ambientales (esto lo digo sin ironía) que se han dejado seducir por el sensacionalismo y las corrientes oficialistas y de moda para incluir en la pésima edición, un montón de inexactitudes, verdades a medias, generalizaciones de lo particular, es decir, mentiras, y algunas mentiras directas sin más contemplaciones.
Esitado en papel reciclado y con tintas vegetales han tenido la brillante idea de imprimir en diversos colores sobre el papel color hueso reciclado. Así el gris claro, el amarillo pálido y otras variantes pálidas del arco iris hacen que el texto no sea apto para personas con vista cansada o sin un buen chorro de luz, porque hay secciones como el índice que no hay quien lo lea. Pero mola mucho porque son tintas vegetales…
El libro está repartido en seis secciones, agua, biodiversidad, cambio climático, ciudades, energía y salud, haciendo un repaso por distintos aspectos cercanos a nosotros y con los que, según nos planteemos nuestro modo de vida, podemos estar apoyando al Planeta.
Me gusta la idea, me gusta la propuesta de ejecución, me gustan muchos de los temas tratados, pero no me gustan las mentiras que hay entre el texto, haciendo que la protección del medioambiente y el modo de vida saludable para la Naturaleza y para Nosotros sea una cuestión de política o moda alejados del rigor científico y de la verdad Natural.
Para apoyar mis palabras debo mostrar cuáles son éstas mentiras, así que aquí están alguna de ellas: Continuar leyendo »
He tardado unos meses en mencionar que estamos en el año de la Biodiversidad. Los lectores habituales saben que de vez en cuando hablo sobre biodiversidad, y que siempre he dicho que es una asignatura pendiente en la concienciación medioambiental ciudadana del mundo.
Este año que la ONU lo ha declarado de la Diversidad Biológica, los medios generalistas están haciendo bastante labor de difusión. Queda muy bien hablar de tigres o linces en peligro, del oso polar y el cambio climático, y las fotos pueden ser muy espectaculares, así que el tema vende bastante. Continuar leyendo »