
De momento hablaré sólo de captura de CO2, el tema del alamacenamiento lo dejaré para otra ocasión.
Hace unos días comentaba que la Unión Europea tendrá que decidir si concede 12 billones de euros para el desarrollo de sistemas de captura de CO2 para las centrales eléctricas de carbón y por tanto si merece la pena o no (por la ingente cantidad de dinero). Pues bien, según las últimas noticias, me da la sensación de que no hacen falta tantos millones de euros para conseguir resultados en este terreno.

Una empresa noruega ha desarrollado un método de captura de CO2 para centrales de carbón que logra atrapar el 95% del gas. Ahora que la Unión Europea ha aprobado las condiciones que deben cumplir los depósitos de almacenamiento geológico de CO2 es un buen momento para disponer de este tipo de tecnología.
Pero existe un problema importante, y es que no se puede aplicar a la mayoría de las centrales eléctricas de carbón del mundo, sólamente a las que funcionan con un proceso especial bajo presión, lo que reduce sus posibilidades de uso a unas cuantas centrales de Suecia, Japón y Alemania (evidentemente las plantas más modernas).
Al menos estos países podrán quemar carbón sin preocuparse de las emisiones de CO2, siempre que dispongan de un depósito geológico para el gas, o bien lo reutilicen para cultivar algas para fabricar biocombustibles, de lo que volveré a hablar en la siguiente entrada.
Imagen de la empresa noruega Sargas.no

Lo de quedarse sin CO2 es un arma de doble filo, porque el CO2 es necesario, pero eliminar una buena parte del CO2 que producimos no estaría mal, y una de las formas de hacerlo en convirtiéndolo en gas natural.
Esta es una información de hace unos días que se me había pasado y me ha enviado Guillermo. Se trata de una investigación bastante avanzada llevada a cabo en el Reino Unido y dirigida por una investigadora española. [Paréntesis en esta entrada: ¿por qué esta excelente científica no está investigando en España?]
Además de convertir el CO2 en gas natural también son capaces de transformalo en ladrillos. La parte simple de la explicación es que hacen de forma artificial lo que hace la naturaleza con tanta elegancia, y el CO2 capturado de las industrias junto con agua y luz es convertido en metano. El ciclo del CO2 se cierra y ya no se liberará nunca más (más o menos).
Recomiendo la entrevista que le han realizado en Hoy a la investigadora española.
Las alternativas para darle salida al CO2 son el cultivo de algas que comen CO2 y con las que después se pude fabricar biocombustible o capturarlo y almacenarlo bajo tierra cosa que ha Greenpeace no le gusta nada y a mí aún no me han convencido.
Supongo que de todo esto hablarán el año que viene (2009) en Barcelona (España) en la Feria Carbón Expo.
Mientras, y aunque no tiene nada que ver, otros utilizan el CO2 para desinfectar.
Imagen de Valdeperrillos.com