
El asfalto “noxer” absorbe los óxidos de nitrógeno emitido por el tráfico. Nuestro colega Alfonso me pasa un enlace en inglés que finalmente me lleva a una noticia en español que me había pasado completamente desapercibida.
Madrid es la primera ciudad española que lo prueba tras otras capitales europeas que van por delante. Es una prueba piloto, que no tengo claro porqué es una prueba si ya está probado en otro sistios, pero bueno, dejemos hacer.
También en relación al asfalto el ayuntamiento ha comunicado que desde 2003 lleva pavimentados más de 1 millón de metros cuadrados de calles y carreteras con asfalto antirruido que lleva una proporción de goma de neumático. El objetivo es reducir la contaminación acústica del rodamiento de los vehículos, lo que está bastante bien en las ciudades, lo curioso es que no se habla de objetivo de reutilizar la goma contaminante de los neumáticos que ahora se desperdicia, con lo que ahorramos en materias primas. Otra pregunta es si ahorramos energía en esta operación de reciclaje o gastamos más.

La construcción de una carretera plantea dilemas de protección de medio ambiente muy importantes, y eso lo sabemos sobre todo en las grandes ciudades y alrededores.
¿Dónde ponemos el límite entre necesidad vial y protección del Medio? Dos ejemplos recientes son la M-30 en Madrid que dió que hablar hasta en Europa, porque las enormes obras de soterramiento de una gran parte de esta vía que circunvala Madrid se realizaron sin informe de impacto ambiental al ser considerada una calle y no una carretera (tecnicismo muy bien traído para la ocasión).
Tras haber visto y sufrido las obras de cerca, puedo decir que el impacto local en los alrededores de la carretera, tal vez salvo el polvo en suspensión durante alguna de las fases de las obras, no ha existido. ¿Adónde se han llevado toda la tierra que han sacado para construir los túneles? esta parte ni idea, pero suponiendo que los residuos de la obra los hayan gestionado adecuadamente, el impacto ambiental no sólo no se ha controlado sino que gracias a las actuaciones posteriores (que aún les queda) de ajardinamiento y reforestación de la superficie liberada de coches compensa y corrige enormemente el impacto sufrido.