
Las bombillas de bajo consumo contienen mercurio, ya lo comenté hace meses, y ahora con la propuesta del ministro de regalarlas a diestro y siniestro para eliminar el uso de las bombillas incandescentes (en Europa también las quieren hacer desaparecer), han saltado las alarmas sobre el contenido en mercurio de estas iluminarias.
El problema aparece cuando el mercurio puede salir de su reclusión con la rotura de las bombillas, al igual que pasaba con los antiguos termómetros de mercurio que se utilizaban en casa para cuando estábamos enfermos. El mercurio es un metal muy nocivo con el que no debemos entrar en contacto.
Ya existen las bombillas de LEDS, mucho más bajas en consumo, y sin mercurio ni otro contaminante de tan alto peligro, pero a un precio basante caro.

Cambio Climático es el nombre del suplemento de la revista National Geographic del mes de junio en España. No he podido resistir la tentación de comprarlo, sobre todo al ver que tenía un apartado de soluciones “qué puedes hacer”.
Con este post quiero reconciliar a los catastrofistas sobre el Cambio Climático, incluídos los que mienten y manipulan como Al Gore (presuntamente, que no quiero líos) con los escépticos sobre el Cambio Climático tal como nos lo presentan, entre los que me encuentro yo.
Los motivos para llevar la contraria a los defensores catastrofistas del Cambio Climático es la existencia de otras variables en la ecuación del calentamiento global de la Tierra, así como la existencia de datos contradictorios, y la manipulación y libre interpretación que muchos hacen de datos imprecisos y de hipótesis que no se han podido confirmar.
Voy a señalar varios puntis del suplemento de National Geographic que apoyan mi postura (en cursiva reproducciones de texto):

En la arquitectura bioclimática, o más ampliamente en la bioconstrucción, hay desarrollos megalómanos de dudoso beneficio, construcciones eficientes y prácticas, diseños más o menos teóricos interesantes, experimentos, y casos como este que aúnan un diseño realmente innovador y una realidad alcanzable.
Esta “Torre de Tecnología Limpia” plantea un diseño de un edificio en altura innovador en los conceptos y el aprovechamiento energético, en este caso del viento. El viento es el primer enemigo de los altos edificios y rascacielos, deben ser fuertes pero a la vez flexibles para aguantar el empuje del viento cuando se vuelva huracanado y más en las alturas. Este diseño no sólo lo aprovecha sino que lo potencia y lo canaliza favoreciendo determinadas corrientes que son utilizadas para mover unas turbinas adosadas en las fachadas y producir energía. Han convertido a su enemigo en su aliado. (Vía Metaefficient.)

Y del edificio singular a la ciudad singular, la más respetuosa con el medio ambiente, a las afueras de Shanghai en China. Está por construir, y comenzará albergando a 5 mil habitantes en 2010 cuando esté disponible y llegando a 500 mil en 2050. Tendremos que esperar a ver si resulta ser tan verde de verdad, pero sí que parte de una cuantas premisas realmente ecológicas y viables (Vía Ecofriend) :
En Holanda tenemos el proyecto H2PIA, la ciudad de hidrógeno, y en Albacete (España) tenemos las aldeas bioclimáticas. Son aproximaciones distintas pero todas buscan acercarse a la autosuficiencia energética y a unos mínimos de contaminación del entorno. Probablemente el futuro dirá que una mezcla de varios modelos es lo más eficiente ecológica y energéticamente hablando.
Y por si alguno pensaba que el diseño orientado al aprovechamiento energético se encarga sólo de las cosas grandes, que tome nota de este sistema de aprochamiento de la energía que producimos cuando nos sentamos en una silla. Soprendente, ¿realista?