
Hace unos meses hablé de una empresa que tenía previsto utilizar el agua del mar para cutivar en el desierto especies vegetales de interés para los biocombustibles. Lo probaron en África y lo querían implantar en EEUU.
Ahora hay un proyecto mucho más ambicioso, Sahara Forest Project que pretende obtener agua potable, alimentos y energía todo en uno.
La idea se basa en dos partes, invernaderos de agua salada y energía solar de concentració (CSP). Gracias a esta energía solar (por el calor producido por la central de energía solar de concentración CSP), se evapora el agua del mar y se genera una corriente de aire fresco que refresca los invernaderos para permitir el crecimiento de las plantas.

Tal vez no debería mezclar la reforestación de desiertos con la de los montes por tratarse de dos circunstancias completamente distintas y que requieren de técnicas completamente diferentes. Pero no he encontrado literatura de calidad para hacer una entrada monográfica de cada uno de los temas sin aburrir con los detalles técnicos.
El caso es que mi interés en hablar del tema ha surgido ahora porque acabo de leer un artículo en TheGuardian que viene a decir los suelos ricos en materia orgánica (turba) expuestos a la erosión de lluvias y corrientes suponen la liberación a la atmósfera de grandes cantidades de CO2 que deben ser tenidas en cuenta tanto como las emisiones de CO2 de las industrias.
A este respecto el artículo comenta las actividades de repoblación vegetal de los suelos para evitar esta erosión y liberación de CO2. Esta recuperación de la cubierta vegetal sería otro caso de análisis independiente a la reforestación de desiertos o montes, ya que la situación del suelo es claramente muy distinta, pero quiero llamar la atención sobre este aspecto contribuyente a la concentración de CO2 en la atmósfera.
De la recuperación de la selva tropical y repoblación de desiertos ya he hecho algún comentario. Voy a poner otros ejemplos que me han parecido muy interesantes para reflexionar.
En Perú parece que la actividad reforestadora tiene una gran importancia, o al menos esa es la sensación que me he llevado porque es del país que más referencias he obtenido al respecto en temas de actualidad. Una de las referencia data de 1999 de un proyecto de reforestación en el norte del país utilizando el algarrobo como un arma contra la sequía por su adaptación al medio.
Otra referencia es de un año antes de un proyecto en Perú que fue cofinanciado por la Unión Europea, basado en una técnica tan rudimetnaria como efectiva consistente en la utilización de botellas de plástico como microreservorios de agua convencionales como para los plantones utilizados en la reforestación.