
En CONAMA 9 hay una zona de exposición donde hay unas cuantas empresas desde REE, Acciona y Endesa a otras más específicas del sector del Medio Ambiente, además de Metro, Ayuntamiento y Comunidad de Madrid. La administración central tiene bastante presencia con varios de sus ministerios.
Uno de los puestos es de Greenpeace, que tiene de exposición una cocina solar y un montón de panfletos y pegatinas sobre sus campañas y actividades.
Voy a ser breve, pero quería comentar estas 2 trampas ecológistas:
Yo estoy de acuerdo en no imponer un límite a la potencia instalada, sí ponerlo a las subvenciones como no me canso de repetir que deben aplicarse a las instalaciones no a la energía producida y condicionadas a la inversión en I+D. [Por razones evidentes no hay enlace].
Y la segunda trampa ecologista de hoy:
Esto es lo que dice Greenpeace, que para el 2030 un tercio de la población mundial podría avastecerse con energía solar. Tras aquella elucubración de Greenpeace de obtener el 100% de la energía en España a partir de renovables en 2050 ahora contraataca de nuevo, pero esta vez de la mano de la Asociación Europea de la Industria Fotovoltaica.
Teóricamente podría ser cierto, pero dicen cosas como esta:
Actualmente, la mayoría de los sistemas fotovoltaicos instalados se benefician de sistemas de apoyo económico bien diseñados, en particular el mecanismo de apoyo al precio a través de las tarifas eléctricas, que proporciona una remuneración justa al inversor y premia el esfuerzo realizado al invertir en una fuente de energía limpia. La energía solar se está haciendo más viable económicamente y debería ser competitiva en costes con la energía convencional para 2015 en los países del sur de Europa y para 2020 en la mayor parte de Europa.
Voy a hacer un repaso a esto porque me parece que tienen basante cara:

Ayer (por la hora a la que publico esta entrada) se celebró el Día de La Tierra. ¿Alguien adivina el tema por tercer año consecutivo?: el cambio climático. Bueno, a decir verdad este año han añadido el CO2 en la cuestión.
¿No había otro tema? Si el Día de La Tierra sólo sirve para recordarnos el cambio climático deberían cambiarle el nombre, o mejor quitarlo.
En Barcelona siguiendo la iniciativa de Greenpeace se lo han tomado de una forma más alternativa y han montado una manifestación contra los alimentos transgénicos. Y esto no es casualidad, la postura de Greenpeace sobre el cambio climático tiene sus matices respecto de la tónica general, su máximo responsable guía a la organización ecologista diciendo que el cambio climático es un problema a largo plazo y que con el 0,5 del PIB mundial dedicado a inversión para la investigación para frenar el cambio climático sería mucho más efectivo y barato que las propuestas, desordenadas (esto lo digo yo), de los organismos internacionales.
Así que al final como no han hecho nada distinto de todos los días se acabó mi entrada.
Para el que quiera saber un poco sobre la historia del Día de La Tierra, dejo este enlace de Ecosofia (que es plagiado con descaro por otros sitios web).