El diario británico The Guardian, del que se ha hecho eco en España El País, ha publicado que según un informe económico del Banco Mundial que no ha sido publicado, la subida del precio de los alimentos desde el año 2002 ha sido causado en un 75% por los biocombustibles. El gobierno de EEUU admite sólo una subida del 3% provocada por los biocombustibles.
Ante esta información hago varias consideraciones:

Los biocombustibles están siendo criminalizados, y lo malo es que se está haciendo de manera indiscriminada y desde el absoluto desconocimiento del sector. Un par de hechos puntuales descontextualizados, un montón de periodistas (de todo el mundo) con ganas de criticar y publicar algo sensacionalista y ya tenemos montado el crimen de los biocombustibles.
Lo primero que me pregunto es: ¿si hay tanta gente que dice lo mismo no será verdad? Pero hay que tener en cuenta que esa gente son periodistas desinformados, y que lo que dice uno por la tele lo repiten todos los demás sin pensar.
Esto me recuerda un camino de hormigas llevando alimento al hormiguero y que es interrumpido por una pisada y las hormigas se vuelven locas, sueltan la comida y se meuven en todas direcciones sin saber a dónde ir. Hay mucha información imprecisa y magnificada, sobre todo por la falta de consideración de todos los datos y ganas de informarse y de informar de verdad.
Leo lo mismo de EEUU, México, Argentina, India, España… nadie queda a salvo, todos al mismo saco: “los biocombustibles matan de hambre a los más pobres”, perdón por el siguiente grito: MENTIRA.
Dato a tener en cuenta:
Otra cuestión asociada es que muchos llaman a la ética para ir en contra de EEUU como causante del problema del aumento del precio de los alimentos en otros países. Que yo sepa EEUU lo único que hace es comprar biocombustibles a quien se los provee, si México no debe usar tanto maiz para etanol o no debe exportar maiz a EEUU no creo que sea un problema de EEUU.
Pero no voy a profundizar en esta línea intrincada del comercio internacional, política y subvenciones. La Agencia Internacional de la Energía dice que no es para tanto y que los biocombustibles no son malos en sí mismos como se quiere hacer creer:
Según la IEA, los biocombustibles pueden producirse de una forma más sostenible y, debidamente gestionados, pueden ofrecer apreciables beneficios, tanto a los miembros de la OECD como a países en vías de desarrollo, dado que pueden aumentar la seguridad energética, fomentar el desarrollo económico (especialmente en zonas rurales) y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Vía Energía y sostenibilidad.
Yo insisto una vez más:
Por tanto, no niego (otra vez) los problemas de crisis alimentaria puntualmente agravados por los biocombustibles, pero además de ser puntuales, no son la causa directa y eso no debe hacer que se dejen de utilizar.
Imagen de lagranepoca.com (cuando la pueda subir)