La tendencia actual en España y Europa es limitar el desarrollo y uso de organismos modificados genéticamente (OMG), normalmente cultivos alimentarios. A pesar de los totalitaristas anti-OMG, hay de muchos tipos. Pueden contener introducidos genes ajenos de bacterias o virus, genes de otras especies vegetales, genes de otras variedades, o potenciados genes propios. La introducción de los nuevos genes también puede ser de forma variada.
Lo que quiero decir con esto es que cada OMG debe ser analizado, o al menos cada metodología de manipulación, y estar en contra de todos los OMG no tiene mucho sentido.
Como alternativa a los OMG, y mientras decidimos si realmente pueden ser un riesgo, disponemos de la alternativa más antigua en la historia de la agricultura que es la selección natural, bien por selección de variedades naturales, bien por selección de hibridaciones naturales.
El que ahora dispongamos de la tecnología que nos permite tocar los genomas de las plantas no debería suponer que nos olvidemos de la metodología natural para la mejora de las especies de cultivo. En este sentido quiero comentar tres noticias relacionadas con la observación y la selección de especies y variedades para mejorar los cultivos y proteger los suelos y el medio ambiente: Continuar leyendo »
Según informa extremaduraaldia.com, el director general de Planificación Industrial y Energética de la comunidad ha afirmado que se está construyendo una central eléctrica que se alimentará con biomasa una vez terminada en 2010.
Como podéis ver todo lo he dicho en condicional porque ya no se puede fiar uno de nada. Se supone que esta central eléctrica de biomasa se abastecerá de residuos de maiz.
El maiz se cosecha alrededor de septiembre si no me equivoco, pero da igual el mes. La cuestión es cuánto duran los residuos de maiz:
Por cierto, ¿alguien sabe cuánto maiz se produce en España?
Según un estudio publicado en la revista Compra Maestra, el biodiésel que se sirve en los surtidores españoles es de mala calidad y puede dañar los motores.
La revista es editada por la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios). Han realizado un estudio del biodiésel B30 de una veintena de estaciones de servicio, y las conclusiones no son nada buenas.
En la mayoría la desvación del porcentaje de biodiésel sobre el anunciado supera el margen de error. Lo preocupante es que la OCU considera que las mezclas analizadas son muy heterogéneas, no existe control sobre su calidad, y pueden dañar los motores aun cuando cumplan con la normativa vigente, si se utilizan en vehículos no preparados expresamente para el uso de biodiésel.
Esta información es muy negativa:
El futuro del etanol en EEUU no está igual de claro para todos. General Motors pronostica que en 2030 el uso del etanol puede ser un tercio de la gasolina convencional, pero el cierre de más de 20 plantas de producción de etanol en el país de las 180 de las que disponen no avala esta postura.
Con la bajada del precio del petróleo y la dificultad de destinar la misma o mayor cantidad de maiz para la producción de etanol que en el último año, la producción interna se resiente.
Y Brasil exporta cada vez más etanol a Europa. Si no hay una revolución tecnológica en la producción de etanol que extienda el uso de otras materias primas, EEUU va a depender de la producción de los países de centro y suramérica, ¿pero hay cultivos para abastecer las demandas objetivo?
Vuelve la polémica sobre los biocombustibles y el etanol de maiz. En esta caso por un estudio de la EPA (Agencia de Portección Medioambiental de EEUU), en el que se cuantifica monetariamente hablando el coste en salud del uso de combustibles.
La comparación entre las gasolinas y el diésel y el etanol de maiz no dejan muy bien parado al etanol según la forma de fabricación. La culpa la tienen las partículas en suspensión que son culpables de numerosos problemas de salud.
En el estudio se han tenido en cuenta no sólo los contaminantes que se producen por la quema del combustible sino también en todo el proceso productivo y de cultivo de la materia prima.