Dicen que la ganadería produce el 18% de los gases de efecto invernadero, de forma directa por el metano producido por los animales y por la producción de fertilizantes asociados a la alimentación del ganado.
Algunos están aprovechando este dato para promulgar el vegetarianismo y decir cosas sorprendentes como que los vegetarianos son más listos que el resto de los mortales. Los que no comen leche ni huevos, los veganos, no sé si también entran dentro del grupo de los más inteligentes.
La realidad es que los métodos de cultivo extensivos a base de roturar la tierra siempre y utilizar todo tipo de fertilizantes y químicos antiplagas destruyen los suelos y la industria asociada contribuye, por el consumo energético, a las emisiones de CO2 que calientan la atmósfera.
La primera solución es reducir los productos químicos que se usan en los cultivos, sean para consumo humano o para los animales.

El titular es un poco sensacionalista, pero de vez en cuando tengo que aprovechar. Hace unos días salió la noticia de que la cantidad de gas metano presente en la atmósfera ha aumentado mucho y de forma desproporcionada a cualquier dato esperado en este 2007.
La mayor incógnita está en que los niveles de metano (CH4) son igual de altos en los dos hemisferios. Esto es una incógnita porque se supone que el metano está producido por los humedales, arrozales, el ganado y las industrias de gas y carbón. Las emisiones antropogénicas son por tanto mayores en el hemisferio norte que en el sur, y se supone que se tarda un año en igualar las concentraciones en todo el Globo. Además en el norte se está liberando metano del deshielo del Ártico y la tundra siberiana pero en el sur no se conoce tal hecho equivalente.
El director del Centro Irlandés de Algas expone esta conferencia sobre la producción de etanol mediante el uso de macroalgas.
Las macroalgas tienenun gran contenido en azúcares, bajo en lípidos, y no tienen celulosa, por lo que están indicadas para la obtención de etanol.
Algas como “Kelp”, o la “lechuga de mar” se utilizan desde el s.XVIII para diversos usos como abonos.
Utilizando el 20% de las algas disponibles en Europa se podría obtener de 2 a 3 mil millones de litros de etanol.
Las macroalgas son de crecimiento barato en zonas marinas, no hay que aportar nutrientes en zonas de cultivo de presencia natural y su recolección es fácil.
Las algas se pueden cultivar en piscifactorías en cortinas, limpiando las aguas, en áreas costeras de presencia natural, y en campos de molinos de energía eólica marina, colocando las líneas de cultivo entre los molinos.
Es necesario optimizar los procesos de cultivo, recolección (mecanizada o manual), fermentación para la obtención del etanol, y valorización de productos secundarios o derivados de los residuos de la producción de etanol.
Por ejemplo el residuo de las algas se puede fermentar para la producción de metano.
El factor de conversión es de 100 gr de materia seca, de los que se pueden convertir en etanol 64 gr.
Concluye la conferencia.

Según publica el diario británico The Independent millones de toneladas de metano se estarían liberando de forma masiva en el Ártico según observaciones a bordo de un barco de investigación ruso en el que participan rusos y suecos.
Desde 1994 se han llevado a cabo 10 expediciones por la costa siberiana y no se habían detectado grandes cantidades de metano hasta 2003 que se empezaron a observar pequeñas chimeneas de escape de metano provenientes del subsuelo marino del Ártico.

Algunos países directamente no firmaron el protocolo de Kyoto de reducción de CO2. Repito, de CO2. Nada de gases de efecto invernadero, Kyoto va sólo de CO2. Otros después de firmar no lo cumplen y ya está. Al final todos hacen lo que les da la gana.
Nadie se ha molestado en pensar en el metano CH4, ni en otros como el NF3 (no tiene nombre popular). Cuando el CH4 o el NF3 sean un problema si lo llegan a ser se pondrán los políticos a discutir y tras años de postponer acuerdos se llegará a un protocolo de esos gases, que algunos no firmarán y otros no cumplirá, es decir, harán lo que les de la gana, que no es otra cosa que gastar o perder la menor cantidad de dinero posible.