
Desconozco la situación del reciclaje de pilas por España, quiero decir que no sé si se recogen muchas o pocas. Pero en Madrid, los contendores para recoger pilas usadas son escasos. Los hay en algunos comercios y en algunas marquesinas de paradas de autobús. Pero hasta ahora no había una intención específica de reciclar todas las pilas. Es decir, no como el vidrio o el papel cuyo objetivo es reciclar todo lo que se pueda y hay mecanismos para ello.
Ahora un Real Decreto traslada la normativa europea, y por fin existe una obligación por parte de los productores a gestionar el reciclado de las pilas usadas. Se ha constituído un Sistema Integrado de Gestión formado por los principales fabricantes de pilas, para encargarse de la disposición de contenedores para la recogida de las pilas usadas y su posterior reciclaje.

Una empresa estadounidense ha decidido reciclar el contenido asfáltico de los restos de los tejados (utilizado en aislamientos) para utilizarlo en carreteras y asfaltado de aparcamientos.
El hecho concreto me parece un ejemplo de las grandes posibilidades que existen con el reciclado de materiales y residuos que hasta ahora no se nos ha ocurrido reutilizar.
Y más allá del ejemplo concreto quiero resaltar una frase del artículo original (en inglés): “Nadie se preocupa de proteger el medio ambiente, sino en que hacer esto tiene sentido económico”. Puede parecer un poco triste que lo que nos interese realmente sea el aspecto económico, pero este mundo funciona a través de las empresas, y las empresas tienen un único objetivo: ganar dinero.