
El precio de la energía eléctrica que se nos cobra a los ciudadanos tiene que subir forzosamente para que paguemos todo lo que la energía cuesta. Las energías renovables sabemos que encarecen la factura por los mayores costes de producción, pero también por los costes de las subvenciones de la administración.
Aunque no todas las subvenciones en materia de producción de energía se las llevan las energías renovables. El caso es que yo siempre he dicho que estoy dispuesto a pagar más por la energía si con eso conseguimos una producción más respetable con el medio ambiente y una menor dependencia energética del exterior.
Por si hay algún despistado, el IDAE es el famoso Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, estructura con origen en 1974, que ha ido adquiriendo autonomía técnica y económica, siendo ahora una estructura empresarial del Estado.
El caso es que va a destinar 5 millones de euros para financiar proyectos de instalación de calderas de biomasa para edificios (biomasa térmica para edificios dicho en sus palabras). Pero este dinero no se lo va a dar a los promotores de viviendas o comunidades de vecinos, sino a las empresas que monten las instalaciones, o al menos así lo he entendido yo, que no está nada claro (o soy muy bruto leyendo convocatorias).
Así que el que quiera dedicarse a la instalación de calderas de biomasa tiene que darse de alta en el programa del IDAE, y cumplir un montón de requisitos burocráticos entre otras cosas:

Quiero hacer una reflexión sobre las actividades económicas no rentables por culpa del precio del combustible. Este artículo viene a cuento de que los pescadores gallegos van a poder disfrutar de una exención del impuesto sobre la gasolina, al estilo del gasóleo profesional por subvenciones de la administración.
Hay varios planteamientos:
No me quiero meter demasiado en camisa de once baras, pero cosas que ocurren y pensamientos al respecto:

Como de vez en cuando me quejo de la política de subvenciones a las energías renovables (y de otras subvenciones), voy a exponer cuál creo que sería un buen modelo de ayudas económicas para este sector. No pretendo sentar cátedra ni mucho menos, sólamente abrir un debate y ver si realmente hay algún modelo que nos pueda gustar a todos y ser efectivo.
Este artículo me ha surgido al leer la noticia de que los zoológicos de Dallas y Toronto no pueden construir una central de energía eléctrica a partir de biogás porque aunque la amortizarían en 5 años (al menos según los cálculos del zoo de Toronto), no tienen tanto dinero de golpe para construirla.