
Nada de turbinas, y menos para producir electricidad gracias a la energía eólica a pequeña escala. Con un aparto del tamaño de un teléfono que han bautizado como Windbelt, se puede obtener energía del viento. Se trata de un invento de un invstigador del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) que espera que sirva para que habitantes de zonas rurales de países en vías de desarrollo puedan disponer de electricidad para pequeños aparatos y electrodomésticos.
Ahora el reto es conseguir aumentar el tamaño del dispositivo para obtener energía a una escala mayor.

La generación de energía eólica distribuida es de los planteamientos que me gustan. En realidad me gusta la idea de la generación de energía de forma distribuida, y me gusta la generación de energía eólica localizada para consumo propio.
Hace unos días se ha presentado una nueva empresa que se va a dedicar a la investigación y producción de aerogeneradores de energía eólica: Eolincyl. No le he hecho caso hasta recibir una especie de nota de prensa con un artículo de opinión de su director general. Buena estrategia de mercadotecnia si no fuera porque la web de la empresa aún está en construcción.
El caso es que el artículo que me han pasado se titula “Huertos eólicos y tarifa específica” que he convertido a pdf para el que lo quiera leer íntegro.
Hay una serie de cosas interesantes en este artículo, unas con las que estoy de acuerdo y otras con las que no tanto: